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«No solo no se ha mejorado, sino que se ha producido un retroceso a nivel mundial»

Fuente: El Correo

Las campañas que se han puesto en marcha en los últimos años por parte de numerosas entidades e instituciones «tardarán en dar resultados», dicen los expertos

«La falta de vocaciones científico-tecnológicas entre las chicas es una tubería que gotea por tantas partes que es muy difícil de atajar», resume Lorena Fernández, directora de Identidad Digital de la Universidad de Deusto. «No solo no se ha mejorado la situación sino que se ha registrado un retroceso a nivel mundial», apunta. Las campañas que se han puesto en marcha en los últimos años por parte de numerosas entidades e instituciones «tardarán en dar resultados», destaca, para paliar un problema contra el que batallan muchos países.

«Es importante empezar desde edades tempranas con las niñas porque interiorizan las diferencias cuando son muy pequeñas. Los mensajes del entorno les llegan muy pronto. Un estudio publicado en la revista ‘Science’ mostraba que con 6 años, ya piensan que son menos inteligentes que los chicos», destaca esta experta, impulsora del programa Inspira que trabaja con alumnas de Primaria en el fomento de vocaciones mediante la proporción de referentes de mujeres que ejercen profesiones técnicas.

Es, precisamente, esa falta de referentes uno de los obstáculos para que una niña decida ser ingeniera o física. «No aparecen en los libros de texto. Hay una invisibilidad en la historia sobre las científicas y tecnólogas», añade. Tampoco se habla de las profesionales que en la actualidad están al frente de grandes corporaciones a nivel internacional, «como YouTube, HP, Yahoo!, IBM, Microsoft o Facebook para España y Portugal», detalla.

Otro de los los «puntos de escape de talento femenino», subraya, son los estereotipos: «La visión del científico como un hombre y ‘friki’». Las familias también ven «con preocupación que escojan estas carreras, porque piensan que se van a encontrar con un entorno hostil o porque intuyen que no van a estar a gusto en ellas».

Los orientadores de los colegios «dirigen muchas veces a alumnas brillantes» hacia carreras vinculadas a los cuidados como Medicina. La experta resalta de igual modo el hándicap que supone la conciliación con la vida familias cuando las mujeres se incorporan al mercado laboral. «El techo de cristal existe», advierte.